Dentro del amplio abanico de grupos escénico- aficionados que
existen en Villacarrillo, hay uno que marca la diferencia en cuanto a la
elección de los montajes, Algazara Teatro. Esta formación siempre ha apostado
por mostrar otra cara distinta del teatro, arriesgando en cada representación.
Con“Haciendo esperar a Godot” de Eduardo Grilli, su última apuesta, nos sorprendieron con un texto basado, o inspirado, en la famosa obra “Esperando a Godot” de Samuel Beckett, aunque aquí se nos representa como una especie de segunda parte, dónde aparece el personaje de Godot que es el que ahora espera a los que en su día hizo esperar a Vladimir y Estragón. La obra nos sorprende con una serie de situaciones, entre lo absurdo, surrealista y maniqueo, que nos invitan a reflexionar sobre la vida y lo que esperamos de ella; quizás ya no valga la pena esperar nada.
Engaños y venganzas entre tres personajes y otros que se mencionan pero que no aparecen en escena a pesar de estar muy presentes en definitiva el reflejo de un vida que parece no tener sentido para el protagonista. Una preciosa escenografía, por lo sencillo de su planteamiento, se convierte en pieza fundamental de la obra; un paisaje desolado, otoñal y frio como la noche, con una hermosa luna que preside y espía toda la trama.
Se nota la profesionalidad de Elena Gallego en la dirección de actores. Amén de los ya consolidados, José Luis Martínez y Sergio Díaz, hemos descubierto un nuevo talento; una jovencísima actriz aficionada que supo dar lo mejor de sí, Pilar Mora.
Se nos hizo corta; quizás esa fue la primera impresión después de que esa enorme luna se apagara en el escenario.














