Por innovar que no
sea. No se agotan las ideas, todo lo contrario; se multiplican. Este colectivo
se empeña en poner una nota de color muy diferente en cada uno de los espectáculos
que llevan a escena y el resultado es, sencillamente, inmejorable.
En este caso
no quisieron ofrecer un Concierto de Navidad más, así que se embarcaron en la
idea (tan teatral) de poner en escena una pequeña obra de teatro musicalizada
por los alumnos/as de la Academia Cristóbal Marín.
Sonaron muchos de los villancicos tradicionales como telón de fondo de una historia que nos hablaba de Navidad, de sus pros y sus contras. De su espíritu bondadoso y solidario, de la hipocresía que, en algunos casos, conlleva pero con un claro mensaje de esperanza.
Los niños fueron los protagonistas, una tela blanca hacía las veces de pared que volvía invisibles a los músicos pero que, a la vez, sirvió de “amplificador”de unas melodías cada vez mejor interpretadas. Una fiesta para los sentidos que nos hizo disfrutar a grandes y chicos y que tuvo como “detalle” cobrar una entrada simbólica muy solidaria (ver reportaje de ayer; “VillacarrilloES CULTURA Y SOLIDARIDAD)
¿Qué será lo próximo?














