El XXIX Pregón de
Semana Santa se hizo palabra, luz, sonido y, sobre todo, sentimiento. No
recuerdo haberme emocionado tanto escuchando pregonar nuestra Semana Grande. No
recuerdo un silencio tan atronador en nuestro Teatro Coliseo. No recuerdo tanta
emoción contenida entre el numeroso público asistente ni tan sincera y
espontánea encima del escenario.
Manuel Molina Gálvez, presentado previamente por su amigo Agustín Soler, supo como nadie anunciar una de las mayores exaltaciones de la fe cristiana.
Teatralizó su palabra para
hacernos un recorrido perfecto por LA VIDA, PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE
CRISTO. Sin mencionar su nombre fue
describiendo todas y cada una de las cofradías villacarrillenses como si las
conociera de toda la vida, aunque no hacía falta, como bien dijo. Es cierto que viene de otra tierra, pero es el
mismo sentimiento el que une a los cofrades, distintas Imágenes para una misma
devoción, distintos recorridos en los que se emocionan por igual los de allí y
los de aquí. Por lo tanto no nos era desconocido nuestro pregonero. Sí que es
novedosa para Villacarrillo esta manera de transmitir, lo que podría marcar un
antes y un después.
Un TODO que llenó el
escenario de la luz blanca de una cruz central arropada por unas manos de ramas de olivo, también blancas,
como metáfora del pueblo que sigue a Jesucristo. La mencionada teatralidad la pusieron
en escena un grupo de jóvenes comandados por un siempre apasionado Diego Marín.
Lo que vino después quedará enmarcado en nuestras retinas y en nuestros corazones;
el tiempo justo para que cada palabra de Manuel fuese vestida con una banda
sonora tan precisa como preciosa. Cada gesto, cada movimiento, los cambios de
color de la cruz central según la cofradía a la que se estaba dirigiendo…pétalos
que llueven. Repetimos, un TODO para acabar diciendo que Cristo no ha muerto, Él
sigue viviendo en nosotros, en todos los que aman, sufren, sienten y padecen.
Impecable organización
por parte de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Caída y Oración en el
Huerto y la Unión Local de Cofradías con la colaboración del Ayuntamiento de
Villacarrillo. En el escenario, acompañando a nuestro protagonista, el párroco
de Nuestra Señora de la Asunción don Andrés Nájera Ceacero, el Alcalde de
Villacarrillo, don Julián Gilabert Parral y el Presidente de la Unión Local de
Cofradías de Semana Santa don Antonio Javier Martínez Ruiz.
Un acto que terminaba con otra emocionada
actuación de la cantaora Esperanza Ruiz Teruel que supo engranar su voz al
servicio del sentimiento de “La Saeta” de J.M Serrat o te canciones como “Gente por Saeta” y “Romance de Zamarrilla”.
Junto al guitarrista José Hidalgo y Alba Plaza a la caja tambor levantaron, de
nuevo, a todo el público de sus asientos.
Mención especial para
nuestros técnicos del Teatro Coliseo, Antonio Díaz y Pedro Lara, que
consiguieron crear el ambiente perfecto para tan señalado evento. Grandes profesionales para una noche para la
historia.








Simplemente espectacular, no me avergüenza decir que he llorado de la emoción sentida. Con todos mis máximos respetos agregones y pregonero anteriores, creo que este Pregón marcará una antes y después en la Semana Santa de Villacarrillo.
ResponderEliminarMis más sinceras felicitaciones a la Cofradía Ntro. Padre Jesús de la Caida y Oracion en el Huerto por la organización y a todas y cada una de las personas (y no las menciono todas por si se me quedara alguna) que han hecho posible que este acontecimiento se haya podido realizar en nuestra Ciudad, y que todos hemos podido disfrutar. A todas estas personas UN CORDIAL ABRAZO COFRADE.
El destino hizo que me llegara una petición inaudita: pregonar la Semana Santa de Villacarrillo. Para mí, fue un viaje hacia lo desconocido. Bendita la hora en que acepté el reto. Me entregé a ello en cuerpo y alma; Poniendo mis fundamentos de fe, al servicio de la palabra dirigida a mis hermanos villacarrillenses. Nunca imaginé que me iba a resultar tan gratificamente, ni tan emocionante. Vosotros fuísteis mi inspiración. Y ahora, pasado ya aquel torbellino de emociones, sólo me queda seguir agradeciendo a todos vosotros, vuestra fundamental aportación. Si no hubiese "bebido" de vuestros sentimientos, yo no hubiera sentido; si no hubiera "sumergido" en vuestras trasmisiones, yo no hubiese transmitido; si yo no hubiese sido acogido como uno más, yo ne hubiese podido sentirme uno de vosotros. Y para qué seguir... Vosotros -todos los que me dieron calor, que fuísteis todos- habéis sido parte fundamental de un pregón que -a mí- me ha marcado para siempre.
ResponderEliminarMi corazón, se niega a apartarse de tanta gente buena y de tan buenos profesionales. Para mí, no habéis sido un pregón más..., no. Me habéis dejado una huella que no quiero olvidar. Desde la distancia, tan enojosa a veces, os seguiré teniendo cerca. Sabré de vuestras cosas y conoceré de vuestras vicisitudes. La sombra de la Giralda me vió nacer, el mar mediterráneo me vió crecer, y -desde ahora- el sabor de una serrana tierra de olivos dejará su aroma en mi ya veterana alma cofrade. Un fuerte abrazo en Cristo para todos.
Quiero agradecer Públicamente a Manuel Molina y Agustín Soler, su esfuerzo, pasión y entrega total que nos han dedicado. Ustedes sí que han dejado, en nuestra Ciudad, una huella, la cual ni se debe, ni se puede borrar.
ResponderEliminarCada vez que piense en esa cruz, me acordaré de unas personas entrañables que han pasado por Villacarrillo transmitiendo amistad, sencillez y fe Cristiana.
Es muy cierto que os hemos sentido como unos más de nosotros, era muy fácil, desde el primer contacto me quedé con lo que me dijo Manuel; mejor un fuerte abrazo que un apretón de manos.
Púes eso, les mandamos cientos de abrazos de Villacarrillenses agradecidos de todo Corazón. GRACIAS MANUEL - GRACIAS AGUSTÍN.
Pregón sentido y vivido, desde una honda raiz cristiana y desde un verdadero amor y cariño por las personas...Escenografía necesaria e innovadora...Musicalidad inspirada, que acuna, que envuelve, luz cálida y poética...Final apoteósico...¡GRACIAS MANUEL!, hacía falta alguien que nos hiciese despertar, hacía falta una voz que como a Lázaro, nos dijese ¡LEVÁNTATE Y ANDA!...
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